“No me alcanza el tiempo para ir… “

“No tengo tiempo para respirar … “

«Salir a dar un paseo si me siento triste, pero, ¿cómo, si yo trabajo de 8-12 y de 2-6?»

“Tengo muchas tareas pendientes por eso el día no me rinde y siempre estoy corriendo …”

“Mi día termina y nunca puedo sacar ese espacio para cuidar de mí …”

“Es que tengo que hacerlo yo, si no, no queda bien”

Esta lista puede continuar y hacerse mas larga, ¿te sientes identificadx? Yo también.

Y tengo que reconocerlo, aún me cuesta equilibrar mis tiempos y establecer límites para armonizar mi energía y no solo eso, a veces también me olvido de hacer cumplir los límites con algunas personas.

Recuerdo una sesión hace unos años con una coach, le conté que me sentía abrumada con el trabajo, que no me alcanzaban los días para sacar todo adelante y que quería tener más espacio para mi familia, recuerdo exactamente que le dije “Patri, es que los programas requieren de mucho tiempo y energía porque soy muy meticulosa y quiero tener en cuenta cada detalle” y fue entonces cuando ella me preguntó: “¿por qué no alargas los tiempos de entrega de los programas, qué tal si en vez de 1-2 días hábiles, estableces un plazo más abierto de 3-5 días?

Ohhh, se me iluminó la mente y dije: “claro, soy yo la única responsable (sin juicios) de organizar mis tiempos y de establecer acuerdos claros desde el inicio”. Este episodio de eureka, fue el comienzo de una serie de cambios que he ido implementando a lo largo de estos años desde que empecé con mi proyecto Nutrivita.

Estos cambios han requerido de tiempo y valentía, no es fácil salir y poner límites porque sí, este un camino en el que toca parar y sentir para poder decidir qué quieres re·aprender y cambiar de tu sistema de creencias (como por ejemplo que solo existe un horario de trabajo válido y es de 8-12 y de 2-6).

Lo que puedo decirte hoy es que hacerlo vale la pena, cuando aprendemos a tomar distancia de situaciones y personas que nos agotan física y mentalmente, no solo logramos regular nuestra ansiedad, también nuestro tiempo de trabajo se vuelve más productivo, no solo porque no nos sobrecargamos tanto (sip, también habrá momentos donde lo haremos y hace parte del proceso reconocer cuándo tomar distancia nuevamente), también porque podremos tener más espacio para nosotros y disfrutar de otras cosas que nos generan felicidad como cocinar, crear y escribir.

Puedo contarte más anécdotas similares, pero seguro tú también tendrás las tuyas. La intención de este cortito espacio, es que puedas conocer un poco sobre el hilo conductor que tienen los límites con nuestra salud física y emocional.

Me voy compartiéndote estos 3 consejos para establecer límites saludables:

  1. Cuando identifiques la necesidad de establecer un límite, hazlo con claridad, calma, firmeza, respeto y en la menor cantidad de palabras posible
  2. No justifiques, ni te disculpes por el límite que estás estableciendo
  3. No eres responsable de la reacción de la otra persona ante el límite que estás creando, solo tú eres responsable de comunicar tu límite de manera respetuosa. Si les molesta, pues es su problema.

Al principio puede ser normal que te sientas egoísta, culpable o apenadx. Ve con calma, establecer límites saludables y ser constantes en ello, requiere de tiempo y práctica.

Un último consejo, piensa en cómo te sientes en tu día a día, qué situaciones, comentarios o personas te incomodan o te hacen sentir triste o con rabia, puedes escribirlo y revisar qué límites necesitas crear contigo mismx o con los demás, o también, a qué otras situaciones, momentos o lugares necesitas decirles SÍ para lograr salir del estado de «burn out». ¿Te animas? No tienes que hacerlo sola, te acompaño en este camino si así lo deseas.

Nos vemos pronto.

*Este blog es de carácter informativo y no suple la terapia psicológica personalizada

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